sábado, 31 de enero de 2026

Algo más sobre el "cerdo de San Antón" o "gocho de San Antón" por el antiguo Reino de León -Región Leonesa (España) y algunos ejemplos más por las tierras hermanas de Castilla la Vieja.

Una vez más repetimos partes de este artículo de José Luis Alonso Ponga

Bendiciendo al "cerdo de San Antón" en La Alberca (Salamanca, España) ante su propio monumento conmemorativo de su tradición. Allí, según costumbre, anda todavía suelto por las calles y es alimentado por el vecindario.  


Manifestaciones populares en torno a S. Antón en algunas zonas de Castilla y León

ALONSO PONGA, José Luis
Revista Folklore número: 002, Año: 1981, pps 3-10 (funjdiaz.net)

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EL CULTO POPULAR A SAN ANTON (Castilla y León)
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Como el santo era abogado de los cerdos y éstos le estaban especialmente dedicados, este animal es parte central del folklore en su fiesta. En nuestras tierras tenemos la típica figura de "el gocho Antón" o "el marrano Antón".

Era éste un cerdo que andaba solo por el pueblo, a veces con una campanilla al cuello y otras sin distintivo especial; todo el mundo lo conocía y lo respetaba. Cuando se extraviaba se tocaba a concejo y se hacían partidas de hombres para ir a buscarlo, puesto que era la representación del culto a San Antón hecha por todos los vecinos.
En la Comarca de Los Oteros (León), era un devoto del santo quien regalaba el cerdo, y le engordaban entre todos, existiendo la costumbre de que en la casa que entrase tenían que darle de comer lo que quisiese. En Mayorga de Campos (Valladolid) el clero era el que compraba el cerdo. En ambos casos se subastaba el animal el día 17 de enero, y lo que se sacaba era destinado al culto en honor de San Antón. En San Román de Hornija (Valladolid) (17) también se alimentaba un cerdo entre todos los vecinos, pero la costumbre había establecido que el cerdo era para aquél en cuya casa entrase el día de San Antón, lo que daba origen a gran cantidad de escenas de picaresca, encaminadas a conseguir que el cerdo entrase en tal casa y no en la del vecino.

Estos cerdos que andaban sueltos en la calle alimentados por la caridad pública, probablemente proceden de la costumbre ya señalada de la cofradía de los "Antonianos" (18); en cualquier caso es una práctica antigua y muy extendida en Europa (19).

Este andar de casa en casa del cerdo dio origen a algunos dichos, como el que se aplica a una persona que siempre anda de un lado para otro y descuida sus cosas "ese es como el gocho Antón...".

Ofrendas al Santo

Por la teoría de la magia homeopática (lo similar produce lo similar) se explica el hecho de que las ofrendas que mayor prodigalidad alcanzan en esta fiesta son aquellas donde entran partes del cerdo, que a manera de exvotos se empezaron a llevar al santo en acción de gracias por la curación del animal.

Las principales donaciones de cerdo que se hacen son: las patas ( también llamadas pies o patos en otros sitios), lacones y la cachucha. Estas son las ofrendas más generales y extendidas por todos los pueblos, aunque hay algunos sitios donde se dan ligeras variantes: En Benuza (León) se recogían los obsequios en varios cestos: En uno se ponían las velas, en otro el lino y la lana, y en otro los lacones y cachuchas ; al acabar la misa se repartía lo recogido de la siguiente manera: las velas para el santo, los lacones y cachuchas para el cura, y el lino y la lana se subastaban, yendo a parar el dinero obtenido a la cofradía. En Pobladura de las Regueras ( León) se hacía un ramo con los pies de cerdo, que se subastaba a la salida de misa; el importe conseguido se destinaba al culto. En Santibáñez del Toral (León), el mozo soltero más viejo era el encargado de recoger por las puertas algo de cerdo o algún producto de huerta que posteriormente se subastaba.

El ofrecimiento de partes del cerdo a San Antón está reflejado en este refrán recogido en Sigüeya -Benuza- (León): "En la fiesta de San Antón, ofrece el pobre de su cochino a su patrón". En Morgovejo (León} se ofrecen patas de cerdo que se subastan a la salida de misa. Esta costumbre de ofrecer las patas de cerdo, es quizás la más extendida en todos los lugares. El pueblo ofrece las patas al santo como agradecimiento por algún favor recibido, pero de alguna manera es consciente del destino que llevarán esas dádivas, y por eso en San Román de Hornija (Valladolid} -donde a la salida de misa era costumbre "echar relaciones"-, decían esta coplilla:

 Oh glorioso San Santón
¿qué haces en ese tablón
con la cabeza tan dura?
No te doy los pies de cerdo
porque te los come el cura.

En Aguilar de Campos (Valladolid} los cofrades piden por las casas y lo que recaudan lo ofrecen a los pobres. En Roales de Campos (Valladolid) se ofrecían partes de cerdo y productos de la cosecha. En Alcuetas (León} el presidente de la Junta Vecinal salía con un saco al hombro por las casas, y los vecinos le echaban allí lo que quisiesen dar de la cosecha del año anterior. El producto de esta colecta se destinaba a la misa en honor del santo. En Olmos de Esgueva (Valladolid} la fiesta tomaba carácter comunitario, pagaba la misa el Ayuntamiento y a la salida de misa bendecían una serie de productos del campo. En Villanubla (Valladolid} se llevaban a la iglesia los animales para ser bendecidos, y además se llevaban legumbres y partes de la cosecha que posteriormente se volvería a traer otra vez a casa. En Villalba de los Alcores (Valladolid} el día de San Antón era voto de villa (20}.

Bendición de los animales


La bendición de los animales en este día se remontaría a la Edad Media, coincidiendo con el patronazgo del santo sobre ellos. En los pueblos campesinos, se aplicaba fundamentalmente a los animales de labor, o a los ganados, para lo cual llevaban a estos a las puertas de la iglesia. Muchas veces ante la imposibilidad de bendecir a todos, se mandaba una representación de los mismos, pero la bendición se hacía extensiva a la generalidad. En Vizcaínos de la Sierra {Burgos} los mozos iban a misa con los burros bien adornados; a la salida se les bendecía, y daban unas vueltas a la iglesia a todo correr. En Tudela de Duero (Valladolid) un hombre adornaba un caballo y con él daba vueltas alrededor del pueblo seguido por los chiquillos; a continuación iba a la iglesia, donde el cura le bendecía {21}. En Mayorga de Campos {Valladolid},
Sahagún {León}, Valencia de D. Juan {León} y varios pueblos más de la Tierra de Campos, la juventud iba a misa con los burros y los caballos muy adornados; después de la misa eran bendecidos estos animales, y a continuación hacían cabalgadas y se "echaban refranes" ante la imagen del santo.

Muchas veces los animales que no habían sido bendecidos, participaban de la bendición de una manera indirecta: En Olmos de Esgueva {Valladolid} se bendecía la cebada que después se daba a los animales. En Bembibre {León} se bendicen unas "bollas" -panecillos de forma vagamente antropomorfa que son típicos de ese día-, de los cuales comen posteriormente las personas y, finalmente, los animales. En Roales de Campos {Valladolid} se comía ese día como dulce típico "Las rosquillas de San Antón" que se hacían con granos de anís; "se llevaban a la iglesia para bendecirlas y se las volvía a llevar a casa y se comían, se daban algunos trozos a los animales y también se les daba pan bendecido ese día..., estas rosquillas tenían formas como de muñecos, nidos de pájaros, etc. ..".

La costumbre del pan bendito el día de San Antón, nos parece que nada tiene que ver con la costumbre del "pan de los pobres" de San Antonio de Padua, puesto que si el elemento es el mismo, la intención que mueve a cada uno de los actos es distinta. El hacer muñecos y otras- figuras con pan puede responder a los mismos móviles que los rituales mágicos del totemismo, donde se pretende comer a la divinidad o algo que represente a ésta para alcanzar las cualidades de la misma {22).
El hecho de dar a los animales algo bendito a comer para obtener su curación entronca con una serie de ritos que se hacen por diversas partes de León en la noche de San Juan.

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Manifestaciones populares en torno a S. Antón en algunas zonas de Castilla y León
ALONSO PONGA, José Luis
Revista Folklore número: 002, Año: 1981, pps 3-10 (funjdiaz.net)

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Fotografía tomada de http://torrijosysucomarca.blogspot.com.es/ y a la que acompaña el siguiente comentario:
El "Guarro Antón" se pasea por la plaza de Gerindote en el año 1959. Así se llamaba a un cerdo que se soltaba por las calles del pueblo, durante todo el año, para ser alimentado con la caridad de los vecinos. Después, llegado el día 17 de enero, festividad de San Antón, el animal era sorteado entre los habitantes de la población.
Todavía en nuestros días existe el dicho, para gastar bromas a los más "andorreros", amantes de la calle y el bullicio, de llamarles "Guarro Antón".
Publicado por Juan Antonio Morales Gutiérrez

Libro de Horas de Enrique VIII, Jean Poyer, calendario mes de noviembre:vareando las bellotas para alimentar a los cerdos.  France, Tours / ca. 1500


Haciendo vida habitual recorre ciertas calles del pueblo y en especial por su Plaza Mayor, el marrano de San Antonio que va cogiendo kilos días tras día.

El día 13 de junio, festividad de San Antonio de Padua, se celebra en La Alberca un acontecimiento especial; un cerdo, también conocido como garrapato o marrano, se suelta por las calles después de haber sido bendecido, y de que se le coloque una campana en el cuello; es el Marrano de San Antón, que permanecerá suelto por el pueblo hasta el día 17 de enero, San Antón, día en el que será sorteado.

Este cerdo vaga libremente por el pueblo, y los encargados de alimentarlo son los propios vecinos, que en muchas ocasiones también lo cobijan en alguna cuadra por la noche. Antiguamente, este cerdo era cebado por los vecinos, y después se entregaba a la familia más desfavorecida o pobre; en la actualidad el cerdo es subastado, previa compra de unas papeletas. La recaudación de estas se destina a obras sociales o a una ONG.

viernes, 30 de enero de 2026

Otras celebraciones, además de San Antón, de los "Santos de Invierno", "Santos Barbudos" o "Santos con botas" en las comarcas de la Provincia de León (España)

 MES DE ENERO

Dulce Nombre del Niño Jesús 3 de enero

León, Iglesia de Santa Nonia Cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno

San Antón 17 de enero

San Vicente  22 de enero

San Ildefonso  23 de enero

San Sebastián y Mártires de Gijón 20 de enero

Armellada

Santo Tirso  28 de enero

 

Villaseca de La Sobarriba

Mansilla de las Mulas, Cofradía de Sto. Tirso 

León, parroquia de Santa Ana / "Santana

San Valero (en Zaragoza y Aragón) 30 de enero

Santa Eugenia 31 de enero por León

Mansilla de las Mulas, Cofradía de Sta. Eugenia

MES DE FEBRERO

Santa Brígida: Toque de campana a "Tente nube"  1 de febrero

 
Este año trasladada de fecha

Villamandos

La Candelaria / "las Candelas" 2 de febrero


León, parroquia de Santa Marina La Real, "Fiesta de los Usías"

Villaseca de La Sobarriba


Cea  Ramo de "Los Quintos"

San Blas 3 de febrero

León, parroquia de San Marcelo

 
S. Millan de los Caballeros SBlas 2025. Coral Manso de Lera, LeonSurDigital



Puebla de Sanabria (Zamora)

Casavieja (Ávila)

Santa Águeda: "Las águedas" 5 de febrero





sábado, 24 de enero de 2026

San Antón en Bembibre (Comarca del Bierzo, León, España)

 Bembibre  (Comarca del BIerzo)

 El Bierzo Digital

Los vestigios de San Antonio en Bembibre

El santuario del Ecce Homo de Bembibre custodia dos tallas de San Antonio Abad y San Francisco, del siglo XVI

Imagen del siglo XVI de San Antonio de la antigua Ermita de San Antonio de Bembibre, custodiada en el santuario Ecce-Homo de la localidad. / C. Sánchez

Un documento del año 1587 nombra, por primera vez, a la desaparecida ermita de San Antonio de Bembibre, construcción destruida tras la Guerra de la Independencia pero de la que se conservan dos tallas muy veneradas, ambas del siglo XVI. Se trata de San Francisco y San Antonio Abad, que se custodian en el santuario del Ecce Homo de la villa, cuya cofradía sigue manteniendo la tradición y cada 17 de enero saca en procesión la imagen de San Antonio, al que se le sigue pidiendo protección para los animales domésticos.

La historia de esta ermita es la historia de Bembibre, que contaba, en el siglo XVI, con medio millar de vecinos, la mayoría de ellos labradores. Por eso para ellos esta ermita fue fundamental en sus vidas, ya que a ella acudían para pedir protección para sus animales o sus campos a las tres imágenes que allí se veneraban. La principal era la de San Antonio, patrón de los animales domésticos, cuya fiesta se vive el 17 de enero. San Francisco, protector de los pobres, con celebración propia el 4 de octubre. Y Santa Bárbara, imagen original ya desaparecida, a la que cada 4 de diciembre le rogaban para que la climatología no fuese adversa. La actual talla de Santa Bárbara, que se puede ver en el Ecce Homo, data del siglo XIX y es obra de Pedro Corral.

“La ermita era importante para Bembibre porque todos los labradores, de una forma u otra, tenían devoción a estas imágenes. El pueblo se agrupaba para tener ciertos beneficios a nivel social, económico y también espiritual. Tenían sus celebraciones”, explica el historiador berciano, Manuel Olano.

Olano trabaja desde hace tiempo para conocer todo sobre esta construcción, de la que apenas queda información ya que muchos papeles ardieron con la entrada de los franceses en la capital del Bierzo Alto, a principios del siglo XIX, en la Guerra de la Independencia. Aún así ha conseguido reconstruir gran parte de esta historia.

“El primer documento en el que se habla de la ermita de San Antonio es de 1587, aunque la construcción es anterior. El 10 de abril de ese año dos sacerdotes, Francisco de Estrada y Francisco de Castro, viajaron a Roma con un poder de la cofradía de San Antonio con el objetivo de solicitar indulgencias y bulas para los que se acercaban a rezar a este lugar”, explica Olano. “Ese escrito es importante porque es la primera mención escrita sobre esa ermita y su cofradía, que sabemos que es anterior porque por entonces ya tenía ordenanzas”, añade.

 
El historiador bembibrense, Manuel Olano, junto al retablo del santuario del Ecce-Homo de Bembibre, que custodia las imágenes del siglo XVI de San Antonio (C), y San Francisco (I), y de Santa Bárbara del siglo XIX.  y Museo de Arte Sacro de Bembibre, dónde se situaba la antigua Ermita de San Antonio. / C. Sánchez

La ermita

En cuanto a la propia construcción, sabemos que se trataba de un templo de planta rectangular con una cubierta a dos aguas. Se encontraba en un cruce de caminos, extramuros de la villa, según aparece en un plano elaborado en 1771 por Carlos Lemaur, quien trazó el Camino Real.

Con la integración de su hermandad en la del santuario, poco a poco fue perdiendo importancia y a finales del siglo XVIII se desacralizó y se adaptó para convertirse en la vivienda del sacristán. “Posteriormente se transformó en un hospital o casa del peregrino, pero funcionó poco tiempo porque el Ayuntamiento no contaba con los recursos necesarios para mantenerlo”, narra el historiador.

Ya a principios del siglo XIX sufrió los estragos de la entrada de los franceses en Bembibre, durante la Guerra de la Independencia. En esa zona se encontraba el parque de artillería del ejército de la izquierda, que fue volado por los franceses y provocó un gran incendio que afectó tanto a esa ermita como a la del Ecce Homo. Afortunadamente las tallas de San Antonio y San Francisco se salvaron de las llamas.

Tras este episodio, el emplazamiento de la ermita pasó por varias fases. En 1937 se construyeron unas escuelas. Después se ubicó allí la Casa del Pueblo, un taller de costura y albergó el Museo Alto Bierzo. En la actualidad es el Museo de Arte Sacro de Bembibre y en la parte alta sigue habiendo un taller de costura.

“No queda nada de la ermita pero la devoción sigue estando ahí. San Antonio Abad sigue siendo una talla con gran representatividad”, asegura Olano.

En un año la imagen de San Antonio volverá a procesionar rodeado de fieles. Mientras tanto se puede admirar en un retablo en el interior del santuario del Ecce Homo, acompañado, a su izquierda, de su eterno compañero, San Francisco, y a su derecha de la también querida Santa Bárbara, quien se convirtió en el siglo XX en la patrona de los mineros, oficio que hizo crecer a la villa y que ya forma también parte de su historia.

Procesión de San Antón de Bembibre, con la talla del siglo XVI de la antigua Ermita de San Antonio. / C. Sánchez

La cofradía

Según los datos que se conservan, la cofradía de San Antonio contaba con unas tradiciones muy arraigadas. Cada 17 de enero se bendecían los panes y también a los animales domésticos que los ciudadanos llevaban hasta las puertas de la ermita. Una fiesta que aún se conserva gracias a la cofradía del Ecce Homo, quien sigue sacando en procesión la imagen del santo, del siglo XVI, desde la propia iglesia hasta el emplazamiento original de la ermita, que se encontraba apenas a 100 metros del santuario. San Antonio Abad salió de nuevo a las calles de Bembibre este viernes, para seguir la tradición.

Sin embargo se ha perdido otra de las cosas que se hacían en esta hermandad: el sorteo de un cerdo que cada año compraban y criaban en un cubil ubicado junto a la ermita. Muchos fieles, a los que ese año les había ido bien, regalaban algunos lacones o piezas de cerdo que también se sorteaban con el objetivo de conseguir dinero. “Aún me acuerdo de ver restos de ese cubil cuando era niño”, recuerda Olano.

“Llegó un momento en el que aumentaron mucho las cofradías y la iglesia decidió integrar unas en otras. La de San Antonio de Bembibre  pasó a formar parte, en el año 1745, de la del Ecce Homo, aunque siguió durante un tiempo siendo independiente a la hora de gestionar sus recursos. Sin embargo a partir del siglo XIX ya no consta documentalmente como cofradía en sí, ya está totalmente integrada en la del Ecce Homo”, cuenta Olano.