martes, 22 de mayo de 2012

Tradiciones de San Antón en tierras leonesas: Laguna de Negrillos, "Echar los refranes a caballo", recuperación





LAGUNA DE NEGRILLOS / Cultura popular

 

A caballo y con un refrán para el Santo

La cofradía de San Antonio Abad recupera esta tradición centenaria con gran éxito
Jinetes y caballos protagonistas de una fiesta única que congregó a un numeroso público.
RAQUEL MELÉNDEZ La Crónica de León.
R. Meléndez / Laguna

“San Antón, que en tu retablo estás con ojos de cristal, aquí te traigo una ofrenda en estos tiempos de crisis para que traigas a todos trabajo”.

Ésta fue una de las peticiones más aclamadas de las recitadas ayer al Santo en Laguna de Negrillos. La cofradía de San Antonio Abad hizo ayer historia al recuperar la tradición de refranear al Santo a lomos de caballo.

Una costumbre pintoresca y colorida tras la cual se esconde un profundo fervor y respeto al Santo. Las circunstancias del momento provocaron que la tradición dejara de celebrarse, por lo que hay que remontarse hasta hace 40 años para recordar la imagen de los caballos rodeando la ermita. Una estampa que centenares de personas pudieron disfrutar de nuevo ayer en Laguna.

Esta ofrenda se remonta a los orígenes de la cofradía, hace casi 500 años. La tradición marca que los refranes se reciten a lomos de un caballo (yegua, burro o similar) a la puerta de la iglesia que alberga la imagen del Santo. Después del refrán el jinete debe dar una vuelta al templo y regresar a recitar otro refrán, así hasta terminar las peticiones y ofrendas al Santo.

Cuatro jinetes
La tradición de los refranes a San Antón fue recuperada con éxito en Laguna con cuatro jinetes como protagonistas de un acto que transcurrió, tras la misa a San Antón, en la iglesia de Nuestra Señora del Arrabal. Después de la correspondiente bendición a los animales asistentes –mayoritariamente perros–, comenzó el turno para entregar la peculiar ofrenda al Santo.

Los jinetes dedicaron al Santo refrán tras refrán, a la vez que solicitaban peticiones de lo más variado. La solidaridad estuvo presente y uno de los jinetes pidió por “trabajo para todos en estos tiempos de crisis”. Otros pidieron por sus animales. Por supuesto, no faltaron las peticiones curiosas y divertidas, como el joven que le pidió al Santo “trae para mí y mi primo una buena novia”.

Y es que, al Santo se le puede pedir de todo –o casi todo– siempre que sea subido a un caballo y se le pida entre refrán y refrán. Cosa algo difícil en estos tiempos de ‘sms’ y vehículos motorizados.

 http://www.lacronicadeleon.es/2012/01/23/leon/a-caballo-y-con-un-refran-para-el-santo-138498.htm 

lunes, 21 de mayo de 2012

Tradiciones de San Antón en tierras leonesas: Jiménez de Jamuz




LA BAÑEZA.ES


Jiménez estrena una imagen de San Antonio Abad  

en el día de su fiesta

Publicado por IBAÑEZA.ES  18 - Enero - 2012 
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P.J. Abajo

La Cofradía de San Antón de Jiménez de Jamuz estrenó ayer una talla de su titular, coincidiendo con la celebración de la fiesta litúrgica que la Iglesia Católica dedica en este día como recuerdo al patrón de los animales, una obra del escultor imaginero leonés José Luis Casanova que ha sido realizada en madera de cedro y tiene 120 centímetros de altura.

Según explicó a La Crónica el escultor, un artista que ha realizado varias obras de imaginería religiosa y trabajos de restauración para distintas localidades de la comarca bañezana, hace seis meses recibió el encargo de la directiva de la cofradía jiminiega para hacer una nueva talla de San Antonio Abad que sustituyera al antiguo San Antonio de Padua que, equivocadamente, se sacaba en procesión cada 17 de enero.
Jiménez estrena una imagen de San Antonio Abad en el día de su fiesta


Salida de la procesión de San Antón en Jiménez.

Siguiendo las recomendaciones del sacerdote encargado de esta parroquia, ante la existencia de una talla que representaba a San Antonio de Padua y no al San Antonio que dio origen a la hermandad jiminiega, los máximos responsables de esta cofradía pidieron al taller de José Luis Casanova la creación de una talla del santo al que tanta devoción popular le tiene Jiménez, un monje católico que es considerado fundador del movimiento eremítico.

Al también protector de los animales, que tradicionalmente es representado en la iconografía apoyado sobre una vara larga y al lado de un cerdo, Casanova le ha dado los atributos que para él mejor representan a San Antón, como es un cayado tosco y un jabalí en vez del marrano. Y es que, según el imaginero, la tradición cuenta que en una ocasión se le acercó al santo una jabalina suplicante pidiendo ayuda para sus jabatos ciegos, a quienes el abad curó la ceguera y desde entonces la madre no se separó de él, defendiéndole de las alimañas que se le acercaran. De ahí el cambio.

La talla ha sido realizada en madera de cedro utilizando el sistema de ‘cajón hueco’ con el fin de reducir el peso en un material ya de por sí pesado y con vistas a ser portada a hombros, como ocurrió ayer, cuando un grupo de cofrades de San Antón sacó en procesión por primera vez a esta imagen que dará el relevo al ‘viejo’ San Antonio de Padua de Jiménez

Tradiciones de San Antón en tierras leonesas, Algadefe.





 

En honor a San Antonio Abad

La misa y procesión tendrá lugar el lunes, en el día principal de las fiestas, y tras ellas se celebrará la tradicional subasta de tartas y de las manos del cerdo


Un vecino muestra una de las tartas de la tradicional subasta de san Antón de Algadefe.Foto Carnicero.


Diario de León. 15/01/2011
 
La localidad de Algadefe está de fiesta. Los vecinos rinden homenaje a San Antonio Abad, más conocido por estas tierras como San Antón.

Los actos comenzaron la pasada madrugada con la actuación del DJ Fran, proveniente del pub Nudos de San Cristóbal de Entreviñas. La música y el buen ambiente se extendieron hasta altas horas de la noche. Hoy, sábado, la música la pondrá a partir de la media noche la discoteca móvil Amnexia. Para mañana, domingo, el programa de actos se presenta más completo. A las cinco y media de la tarde tendrá lugar la misa de vísperas. Y a las siete los vecinos se dirigirán a la casa del mayordomo, que en esta ocasión es Isidro Colino, donde se repartirán las tradicionales avellanas acompañadas de vino. Por la noche, no faltará el baile con orquesta en los salones de la casa de cultura.

Pero el día central de las celebraciones tendrá lugar el lunes, fecha en la que se celebra la festividad del santo.

A la una de la tarde dará comienzo la misa, dentro de la cual tendrá lugar la procesión. A las dos de la tarde se llevará a cabo uno de los actos más significativos y tradicionales: la subasta de tartas donadas por los vecinos. También se subastarán las manos del cerdo que sorteado hace unos meses, ha sido criado por el afortunado vecino hasta su matanza. El dinero recaudado de ambas subastas pasa a las arcas de la cofradía de san Antón para costear diversos gastos.

El programa también incluye para el lunes un espectáculo de magia para todos los públicos y baile con orquesta.

Así que a los vecinos y visitantes de esta localidad situada al sur de la provincia a la vera del río Esla le queda por delante un fin de semana cargado de actividades.
Adjudicadas las viviendas sociales. Por otra parte, el alcalde de Algadefe, Víctor Manuel Merino, quiso aprovechar la ocasión para hacer un repaso a la actualidad del municipio y recordar los proyectos e iniciativas que se encuentran en marcha. En este sentido informó que ya se habían adjudicado a la empresa Aldebi las veinte viviendas de protección oficial que se construirán en la localidad. El periodo de ejecución es de 18 meses, con lo que las viviendas podrían entregarse en el verano de 2012. Las casas se construirán en un solar situado a las afueras del pueblo, en la zona norte, que fue adquirido por el Ayuntamiento para este fin. El precio de cada vivienda rondará los 75.000 euros.
Se trata de adosados de unos 90 metros cuadrados útiles repartidos en dos plantas. Contarán con tres habitaciones, dos baños, salón, trastero, cocina, cochera y tendedero. Además el Ayuntamiento donará a cada propietario un terreno de 200 metros cuadrados contiguo a la parte trasera de la vivienda que podrá servir, por ejemplo, de patio.

Además Merino recordó que otra de las obras más inminentes es la instalación de un ascensor en la casa de cultura. Para esta intervención se invertirán 20.000 euros, para los que el municipio cuenta con una subvención del 70% de Poeda.

Petición de un nuevo depósito. Finalmente, el alcalde recordó que el consistorio ha solicitado a las administraciones superiores ayudas para construir un nuevo depósito elevado en la localidad. Se trata, según ha asegurado en numerosas ocasiones, de una obra muy necesaria ya que en época de verano al crecer la población y haber muchas cabezas de ganado, el actual se queda insuficiente.
  
<a href="http://www.diariodeleon.es/noticias/provincia/en-honor-a-san-antonio-abad_577856.html"><b>En honor a san Antonio Abad</b></a> ( <a href="http://www.diariodeleon.es">Diario de León</a> - 15/01/2011 )

Tradiciones de San Antón en tierras leonesas, Repercusión en Medios Prensa


 LEÓN. ” Por San Antón, que te haya pagado el dinero de la PAC la Administración”

Para quienes profesan la fe cristiana, o simplemente las tradiciones, el martes 17 de enero se festeja San Antonio Abad, santo protector de los animales y que por tanto podemos considerar el patrono de los ganaderos

León, martes 17 enero 2011 
(Redacción)

Aunque también se atribuye el protectorado de los ganaderos a otros santos, en la provincia de León, quien se acuerda de alguien con poderes divinos para que proteja sus animales, lo hace de San Antón.

Porque la devoción a San Antón viene de quienes pedían protección para sus animales de abasto, para que el Santo cuidase de las vacas, los cerdos, las cabras, las ovejas o los caballos. Aunque la petición de protección más sentida era siempre para los animales de trabajo, no para los de abasto, pues si se moría el caballo o la vaca con la que se araba la tierra o se tiraba del carro, la explotación se paraba hasta que se reponía con otro animal ya enseñado para esas labores. En los últimos años, las noticias que aparecen en los medios relacionadas con esta festividad tienen poco que ver con las ganaderías y con el medio rural y se centran más en las parroquias de ciudades, en mascotas(loros, periquitos, serpientes, tortugas, ......desplazando también a un segundo lugar a los perros y los gatos), y en los dueños de esos animales de compañía.

Los males que aquejan a nuestra ganadería no han ido a menos, como sí lo ha ido la celebración de la festividad por parte de los ganaderos, pues la mayoría de las iglesias de los pueblos de la provincia estarán vacías por falta de feligreses, de voluntarios que saquen en procesión el santo y de curas para oficiar la celebración. Hoy la cabaña ganadera sigue padeciendo enfermedades a las que no siempre se puede dar respuesta desde la medicina veterinaria o no es rentable dársela. La amenaza de enfermedades como la brucelosis o la tuberculosis, que son de declaración obligatoria y objeto de erradicación en los programas sanitarios nacionales, está hoy más patente que nunca cuando se está agravando el contagio desde las especies salvajes. Y qué mayores males de la ganadería que el vender los productos, la carne y la leche, por debajo de los costes de producción o a precios que no permiten el digno margen de beneficio al que todo ganadero debe aspirar.

¿Es San Isidro Labrador más importante que San Antonio?
Pues diga lo que diga la Curia Romana y ocupe el pedestal que ocupe uno y otro santo en la Iglesia de cada pueblo de nuestra provincia, a San Isidro se le tiene mucha más consideración. San Isidro se asocia con la fiesta de los agricultores en el sentido más amplio de la palabra, incluyendo por tanto la parte agrícola y la ganadera, y en la práctica se guarda día festivo en todo el sur de la provincia. Para honrar a San Isidro siempre ha habido tiempo, el que muchas veces el ganadero no tiene, y siempre ha habido dinero de la Cámara Agraria – ahora Junta Agropecuaria y antes Hermandad Sindical- para encargar la misa y dar cuenta de unos pinchos regados con vino de la tierra, pero para honrar a San Antón, que cada cual se las apañe como pueda. Vamos, que a San Isidro se le honra con chequera y a San Antonio con limosnas. Y es que en el fondo, desde la desaparición o desde que entrara en decadencia la tan poderosa Mesta, el sector ganadero siempre ha estado menos unido, menos organizado y mucho peor representado que el sector agrario, y eso se nota en todo, hasta en las fiestas.

En los ciclos agrícolas y ganaderos estas fechas marcan el inicio de la puesta, de nuevo, de las gallinas de corral, como bien recuerda el refrán: “Por San Antón, la buena pula pon, y si no pon, retortijón”. O en los tiempos que corren se nos ocurre otro:” Por San Antón, que te haya pagado el dinero de la PAC la Administración”, cosa que este año no ha ocurrido.


Tradiciones de San Antón en tierras leonesas, Laguna de Negrillos.

 


 Severina Rodríguez posa junto a la imagen de san Antón.

 
La primera mujer al mando

Severina Rodríguez es la primera fémina que llega al cargo de mayordomo de la Cofradía de San Antonio Abad de Laguna de Negrillos en sus cinco siglos de historia

Armando Medina | Laguna de Negrillos 
Diario de León, 22/01/2012

Los tiempos cambian y hasta las tradiciones que parecen más inamovibles acaban adaptándose a cada momento histórico sin que por ello pierdan un ápice de su idiosincrasia. Tal es el caso de la Cofradía de San Antonio Abad de Laguna de Negrillos que, con casi cinco siglos a sus espaldas, en los últimos años ha experimentado algunas transformaciones difíciles de imaginar hace apenas unas décadas.
Fue en 2010 cuando por primera vez se permitió a las mujeres vestir la capa y el sombrero. Esto es, ser hermanas de la cofradía. Algo que hasta entonces estaba reservado sólo a los hombres. Hubo sus reticencias porque siempre hay quien se resiste a los cambios. Pero la decisión fue aprobada por unanimidad. Así, desde hace un par de años, las féminas forman parte de la agrupación con los mismos derechos y obligaciones que los varones.


Como consecuencia de todo ello, Severina Rodríguez es la primera mujer que ostenta el cargo de mayordomo, máximo rango de poder de la cofradía. Cuenta que para ella «es un orgullo porque ya lo fueron mi padre y mi abuelo. Es un honor poder haber llegado hasta aquí y conseguir que las mujeres pudieran ser hermanas».

El cargo de mayordomo se renueva cada año y termina con la organización de la fiesta. Es decir, Severina concluirá estos días su mandato. Entre sus funciones están el portar los cetros y los estandartes en cada entierro. «Por desgracia tuve que enterrar a mi hermana», comenta. Otro de sus cometidos es pedir una misa para el día de Santa Marta, que es el 23 de febrero. Y finalmente, organizar todos los actos referentes a la fiesta del patrón.

Severina Rodríguez recuerda cómo han cambiado las cosas desde que era niña. «Entonces la cofradía estaba totalmente cerrada a las mujeres. Como no había restaurantes la comida de hermandad se realizaba en las casas particulares y a nosotras no nos dejaban ni entrar a servir las mesas. Nada. Todo lo hacían los hombres».

Será presisamente ella, una fémina, la que recupere una tradición perdida hace decenios: el recitar refranes y poemas al santo a lomos de caballos. «Yo me acuerdo que esto se hacía hace años. La gente se subía en burros, mulas y caballos y le decía refranes a San Antón a la puerta de la iglesia. Y este año vamos a volver a hacerlo», asegura Severina quien señala que ella no se subirá a las cabalgaduras. «De joven monté mucho, pero ahora con al edad...», admite.

Otra de las novedades de esta edición de la fiesta es su traslado al fin de semana siguiente al día de San Antón, el 17 de enero, con lo que estos días los miembros de la cofradía están inmersos en su celebración. Los actos comenzaron ayer, aunque el momento central tendrá lugar hoy a la una de la tarde con la misa en honor al patrón en la se procederá a la bendición de los animales y la subasta de tartas


domingo, 19 de febrero de 2012

Antruido Carnaval en León: Artículos Héctor-Luis Suárez




Autor: Héctor-Luis Suárez Pérez
Conservatorio “Cristóbal Halffter”, Ponferrada.

Fotos: Diario de León.
Publicado el 24 de febrero del 1998. Sección: Provincia. DIARIO DE LEON

http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/san-anton-recuperacion-y-puesta-valor-exitosa-fiesta-popular_1219782.html 

Título: Antruido, antruejo: toros, zafarrones, guirrios y cencerros.

El porqué de los antruejos de Velilla de la Reina y sus homólogos
En la península ibérica son numerosos los ejemplos de personajes que, ataviados de forma grotesca o desagradable a base de máscaras, de pellejos y trapos viejos, y cargados de cintos de cencerros o esquilas, se dedican durante los días principales de la celebración del antruejo o carnaval, a atemorizar, entiznar, perseguir a vejigazos con vejigas hinchadas, o mojar a jeringazo limpio y, en general, a hacer correr ahuyentados por su siniestra presencia a todos sus convecinos, en especial a los de menor edad y a los de sexo femenino, participación activa o pasiva que en la geografía leonesa se conoce como “correr el carnaval”. Estas ruidosas comparsas enmascaradas han sido objeto de estudio por parte de antropólogos y etnógrafos de toda Europa, pues se repiten salvando los matices , en grandes extensiones de este territorio. En el caso concreto de la realidad hispana, quizá sin ninguna objeción entre sus colegas, el desaparecido Julio Caro Baroja, principalmente a través de su obra El Carnaval, sea quien mejor puede figurar al frente del ramillete de autores que han dedicado su trabajo y obra a atender este tema. Así y dentro del periodo del año que para este investigador comprende el ciclo del antruejo o carnaval, es decir entre la despedida del año viejo y el inicio de la cuaresma, aparecen clasificadas, perfectamente detalladas y estudiadas en dicha obra,. numerosas modalidades de estas mascaradas, de las que gran número están vinculadas especialmente a la mitad norte del territorio nacional. Algunas de las conservadas han cobrado mayor auge en los últimos años gracias a su explotación turística y destacarían entre un conjunto más amplio: los “cigarrones”, de Laza y otros pueblos orensanos de la comarca de Verín, los integrantes del “Zampanzar” , de Ituren y Lanz en Navarra, los que protagonizan la fiesta de la “viejanera”, en el pasiego oeste de Cantabria, los cientos de devotos “diablos” de “la endiablada “ el día de San Blas en Almonacid del Marquesado, o los protagonistas de otros festejos similares zamoranos, extremeños, aragoneses, vascos, de Cuenca o Guadalajara, Cataluña, etc.
Los territorios comarcales comprendidos en los actuales límites de la provincia leonesa no son y menos lo han sido en un próximo pasado, ajenos a este fenómeno, español y europeo. Alusiones a ello se encuentran en los numerosos trabajos antropológicos, etnográficos, filológicos, etnomusicológicos o costumbristas, redactados principalmente en la centuria que va desde 1850 y 1950. En las descripciones y explicaciones contenidas en sus páginas, en los prólogos y en los vocabularios dialectales de esta ingente obra de autores como el padre Cesar Morán, Alonso y Garrote, García Rey, Fernández Nuñez, Krüger, Venancio Blanco, Julio Pujol, y un largo etc., figuran alusiones a múltiples ejemplos de mascaradas o cencerradas de este género relacionado con el antruejo. Desgraciadamente este corpus documental, aunque en su mayoría al alcance de cualquier curioso en los fondos de la Biblioteca Regional M. D. Berrueta, es desconocido por muchos de nuestros paisanos, incluso por algunos que alardean de investigadores de temas locales, y, hasta en alguna ocasión, ha sido injustamente manipulado a nivel social o político por parte de otros.
Entre las alusiones al “antruejo”, “antruido”, “antroido” o carnaval, que son algunas de las denominaciones más extendidas por la provincia, y tratando de presentar en las comarcas leonesas ejemplos similares a los localizados a nivel nacional por Caro Baroja para todo el periodo del ciclo del carnaval, se pueden distinguir varios ejemplos. En primer lugar, se encuentran los festejos que teatralizan a través de personajes grotescos y simbólicos, ritos hipotéticamente pre-romanos, posteriormente romanizados y también a veces cristianizados, en relación con arcaicos cultos a la naturaleza y a la fertilidad de la tierra, como en el caso de las fiestas saturnales o las kalendae. A ellos pertenecen las “xiepas” de la sierra maragata y otros semejantes, donde estas comparsas aparecían y quizá todavía aparecen, si hay humor entre los vecinos, arando en los primeros días del año la nieve, la tierra de la plaza o la era del pueblo. Un arado y su rejo son tirados por dos de estos personajes cargados de pellejos y cencerros, mientras otro compañero que les sigue va sembrando el surco con cenizas. En otros lugares, como en el babiano Villargusán, en las mismas fechas, solo se dedicaban a “correr el año viejo” por las calles y “echarlo” simbólicamente del pueblo, eso sí, sin faltar los sustos, las bromas y la consabida cuestación y merienda. En Piornedo además ya comían en esos días y durante actos similares las típicas “orejas” dulces de carnaval. Al acabar tales representaciones, como ya he apuntado, estas sorprendentes comparsas recorrían ruidosamente el pueblo recolectando con cestos, y ayudados de sus tenazas, tridentes y forcas, todo tipo de productos comestibles para posteriormente ser degustados en la consabida merienda de mocedad. En algunos pueblos como en Quintana del Monte, esta ”función”, sinónimo popular de actuación y denominación por la que eran conocidos el conjunto de los actos, se vinculaba al Día de Reyes.
Hasta no hace muchos años, en el mes de enero y en áreas del sureste provincial, en concreto en pueblos como Izagre o Joarilla de las Matas, en torno a la festividad de Sta. Brígida, 31 de enero, los quintos, en comparsa, se reúnen con fines, actos e indumentaria similares a los expuestos. Son conocidos como “los brígidos” y degustaban su merienda desde el campanario tocando sin cesar a “tente nube”, pues en esa noche la tradición aseguraba que los míticos “renuberos” originaban las tormentas para todo el año. También en enero, sin guirrios o brígidos, se celebraban numerosos los festejos protagonizados por animales vinculados al cristiano culto de San Antonio Abad o San Antón, de los que todavía quedan algunas reminiscencias en lugares como La Bañeza. Ya en febrero, San Blas se celebra entre otros actos con corridas de gallos. Todavía en varios pueblos ribereños del bajo Esla, eso sí, hoy con gallos colgados previamente muertos, se celebran carreras a caballo de este género en las que los participantes intentan el pescuezo del animal en en cada pasada. Entre otras localidades se practica en la actualidad en Villademor de la Vega. Sta. Agueda desata el protagonismo femenino, lo que se trasluce en la entrega de la vara de alcalde a las mujeres, desenmascarando un estado de matriarcado encubierto que año tras año vuelve a la luz nuevamente en La Bañeza o en Valderas. En Babia y en relación con este tipo de ritos femeninos, muchos de sus paisanos todavía recuerdan la singular “paliza” en que consistía el “dar los cacharrones” por las mujeres a los varones.
El periodo integrado por el jueves “lardero”, jueves o viernes “de comadres”, “sábado figolero”, “domingo gordo”, lunes y martes de carnaval y miércoles de ceniza donde Caro Baroja plantea el triunfo (fin de semana), clímax (lunes y martes) y muerte del carnaval (miércoles), sin olvidar su último rescoldo el sábado de piñata, es en el que, entre otros personajes posteriormente detallados, aparecerán triunfantes las comparsas de guirrios o zafarrones. Estas mojigangas, descritas en El Quijote, se relacionan con antiguas manifestaciones homólogas celebradas en la antigua Grecia, vinculadas a cultos dionisíacos. En el caso leonés, alusiones a las mismas comparsas de zafarrones aparecen desde autores y fuentes literarias más próximos a nuestros días y al período antes reseñado como es el caso de Gil y Carrasco, quien da buena prueba de lo dicho en su descripción de la boda maragata incluida en el apartado dedicado al Maragato de Los Españoles pintados por sí mismos, hasta el medieval Libro de Aleixandre, donde igualmente son mencionados. También aparecen relacionados los zafarrones en numerosos testimonios escritos o recogidos por medio de trabajo de campo, alusivos a la cencerrada que se propinaba de modo anónimo a quienes contraían segundas nupcias tras la viudedad. En estos casos protagonizaban burlas y rituales, más allá de lo tolerable, en el caso de negarse los novios a participar de los mismos. El estrepitoso sonido de sus cintos de tejón, ciervo o jabalí, repletos de cencerros y esquilas, hipotéticamente, según los antropólogos, alejaría los malos espíritus a la par que generaba un entorno sonoro muy bullanguero, mientras que, paralelamente, los zumbidos que provocaban en exclusiva en esas fechas haciendo girar sobre sus cabezas sus “bufos” y “bramaderas” ( instrumentos que Vds. pueden ver en estos días en la exposición “Sones de Ayer” en el edificio Fierro de León y que conservan en su atuendo, entre otros, los Guirrios de Velilla de la Reina), son, según otros autores, entre ellos Cesar Morán, restos de ritos en los que tal vez servirían de ancestral convocatoria a personajes o deidades desconocidas.
Entre el diverso mosaico denominativo de estas comparsas aparecen acepciones similares en diferentes comarcas leonesas, que, a su vez lo son a a las recogidas en otras provincias limítrofes. Entre ellas destacan los vocablos “guirrio”, localizado en Asturias y en León, entre muchos más, en Los Argüellos, Cármenes, La Tercia, o en la zona del Orbigo Alto y Medio, Velilla, Llamas, Carrizo, etc. , o “birria”, de idénticas circunstancias en Zamora y en la zona del Sur del Orbigo, Alija, etc. Ambas, están además relacionadas con el nombre del igualmente enigmático, grotesco y “gracioso” personaje que dirige y hace sitio a las danzas de paloteo, en el ámbito religioso. “Tafarrones” y “zafarrones”, en Omaña, “campanones”, en La Cabrera, “zamarrones” en otros muchos pueblos, o las más particularizadas de “jurrus”, en Alija, “xiepas”, en la Maragatería Alta, “bríjidos”, en el sureste provincial, “paparrajos”, en Calzadilla de Los Hermanillos, “juanillos” y “arrumacos” en Castrocalbón, etc. en su conjunto, constituyen ese mosaico linguístico tan añejo, en el que varios de sus integrantes, de modo tradicional en cada pueblo, han sido empleados para designar las numerosas variedades de tan populares personajes. Llegados a este punto se debe hacer constar que, aunque si bien es cierto que existen pruebas y testimonios de toda índole sobre esta clase de celebraciones, se puede afirmar a la par que, al menos en los últimos cien años, periodo aproximado cubierto por la memoria de los informantes directos o de los tomados de otras fuentes mencionadas, no en todos los pueblos de la provincia existía todo el año la costumbre de realizar dichas “zafarronadas”. En esta línea, he recogido testimonios en diversos pueblos, incluso cercanos a los que celebran dichas “guirriadas”, donde taxativamente me fue negada su vinculación presente o pasada con dicha localidad. Por tanto, al igual se puede afirmar, que, tampoco en todos los pueblos de una misma comarca se realizaban actos carnavalescos, siendo desconocidos bien por no ser práctica propia y habitual del lugar, por haber caído en desuso desde antaño, o en el momento de mi encuesta, la década de los 80. De todos modos, es de destacar que las memorias de nuestros informantes no abarcan solo a las comparsas de “zamarrones”. Hoy se pueden recoger e incluso contemplar, es el caso de Carrizo, testimonios sobre otros personajes propios del carnaval, como la popular “tarara” en Noceda del Bierzo o Carrizo, (ámbitos geográficos bastante próximos por los antiguos caminos y monte a través) que tenía su melodías y chascarrillos propios; o los disfrazados de animales como osos en Cerulleda, Lillo, o Balboa, donde dos vecinos también se disfrazaban de caballos y burros, con la cabeza de cesto o paja e inclinándose el que simula la grupa; de gitanos, médicos etc. ; y, especialmente las comparsas de los “toros” y su lidia. De forma individual o combinada, estos personajes y festejos se conservan o han conservado hasta una época bastante reciente en pueblos de prácticamente la totalidad del territorio comarcal provincial, como he podido constatar.
Los “toros” están formados a partir de un ligero armazón de mimbre o madera, portado por una persona. Se presenta cubierto por una sábana adornada de cintas y a su frente está provisto de dos cuernos entre los que se coloca por lo general un cencerro con el que delata su presencia a los vecinos antes de ser correteados y acometidos por “tan fiero animal”. Con su protagonismo, compartido en ocasiones por guirrios y toreros, se llena un espacio importante de estas celebraciones. En la actualidad los de mayor y merecida fama son los de Velilla de La Reina, aunque se celebran o celebraron en numerosas localidades próximas a este pueblo, algunas de antruejos no menos afamados, coloristas e interesantes como Llamas de la Ribera, Sardonedo, Carrizo, Alija del Infantado, Omaña..., aunque en sus fiestas el toro no las protagoniza casi en exclusiva, ni es el centro de las mismas, convirtiéndose además en ocasiones en toro de fuego. Testimonios de actos parecidos se recogen desde la montaña oriental y central leonesa hasta el Bierzo. Como antes expuse, el potencial que en la actualidad proporciona el auge del turismo rural, entre otros aspectos, debe contribuir a dinamizar y consolidar estos rituales salvados del olvido por el innegable y meritorio interés de algunas asociaciones culturales constituidas en torno a ellos y por el arropo popular de los vecinos. En menor medida hay que reseñar el apoyo de las instituciones locales, en las que como manda la tradición leonesa y si Dios no lo remedia, es proporcional el desinterés a su magnitud. Destacan a nivel provincial varias localidades orbigueñas, por disfrutar de antruejos más consolidados, en cuanto a la regularidad de su celebración y a su brillantez, y estas son las de Alija del Infantado, Llamas de la Ribera, Carrizo, Sardonedo, Velilla de la Reina, así como Riello, en el caso de la “zafarronada” de Omaña.
Para concluir, y siguiendo con la localización de ejemplos leoneses similares a los descritos por Julio Caro Baroja y referidos como se ha visto en la obra El Carnaval, no quiero obviar la alusión a “las marzas”, que, según los años ya en la Cuaresma, ”son cantadas en la zona oriental de León, en lugares como Prioro y en otros más en torno a la comarca de Guardo (Palencia). En la Historia de Astorga se describe una curiosa costumbre femenina igualmente atendida por Caro Baroja, vinculada a ciertas tardes de cuaresma en las que, jugando, la vecinas hacían añicos los potes de barro ya usados, encontrándose en la línea de otras descritas y comentadas en el mismo trabajo citado. Finalmente la cuaresma es clausurada el Sábado de Gloria especialmente en la ribera del Esla, en pueblos de la comarca de Cistierna, donde se procede año tras año a colgar y quemar el “Judas”, personaje antropomórfico especie de “mayo” o espantapájaros que simboliza a Dª. Cuaresma y con su quema el abandono definitivo de la misma y todo lo que conlleva, cerrándose así el ciclo anual del carnaval

San Antón en León: Artículos Héctor Luis Suárez Pérez



Autor: Héctor-Luis Suárez Pérez
Prof. Facultad de Educación U.León
Conservatorio “Cristóbal Halffter”, Ponferrada.


Fotos: Diario de León.
Publicado la semana del 17 de enero del 1999. Sección: Tribuna DIARIO DE LEON

Título: Por San Antón ...


Dentro del ciclo festivo de invierno y contenido en el período perteneciente al antruido, antruejo o carnaval, que se inicia con el año y la festividad de “reyes” para concluir el miércoles de ceniza, aparece la primera festividad de culto celebrado de modo extenso en nuestro medio rural. Me refiero al día de San Antón, tradicional patrón de los animales que posteriormente alternará su patronazgo con otro gran santo S. Fco. de Asís, patrón de los veterinarios.
San Antonio Abad, popularmente conocido como San Antón, ha sido presentado iconográficamente con su báculo, la llama, la esquila y casi siempre con su “gocho” a los pies, portando en ese caso la esquila el cerdo. Así figura en numerosísimos altares de nuestra provincia y del resto de la nación representado por copias de serie o tallas singulares como las de Santiagomillas, Matallana de Valmadrigal, Villaverde de Sandoval, Torneros del Bernesga, etc. Responde ésta a una devoción de origen medieval procedente de Italia, introducida en la península ibérica por los monjes hospitalarios. Los tiempos de Antonio fueron propicios para la propagación de la enfermedad conocida como la “flama”, transmitida por los cerdos, entonces de tránsito libre por las calles de muchos lugares, convirtiéndole su trayectoria milagrosa al respecto en el Sto. en abogado contra esta peste. A partir de entonces, los hospitales de la orden contribuyeron al sufragio de sus gastos con la venta anual de un cerdo engordado durante ese espacio temporal por la caridad del vecindario.
Quiso la tradición que, a imitación del animal citado, en muchos lugares un cerdo campara solo por las urbes, siendo alimentado por los lugareños con el fin de engordarlo para ser subastado el día de la fiesta de su patrón, el 17 de enero, al término de la tradicional misa donde los vecinos asisten con sus animales para ser bendecidos. El colofón del acto implica el reparto del tradicional “cotino”, panecillo sin sal para las bestias. Esto sucedía y todavía sucede en varias poblaciones leonesas de Tierra de Campos, El Páramo, Sahelices del Payuelo, etc. En otros pueblos el cerdo se guardaba y alimentaba por vecera entre los vecinos, o se criaba en algún lugar con las aportaciones económicas o en especie a cargo del común, destinándose la pobre bestia a idénticos fines.
En las localidades donde existe cofradía dedicada a San Antón, se mantiene más vivo el elemento costumbrista. Tradiciones como la de rifar el cerdo o subastarlo, gracias a dichas asociaciones se han mantenido vigentes incluso en poblaciones de tamaño considerable como La Bañeza. En estos pueblos, además de los actos aludidos, se suele solemnizar la fiesta con aportaciones al corpus sonoro religioso popular, como el canto de ramos, chascarrillos u otras composiciones al efecto dedicadas al santo. Laguna de Negrillos mantiene todavía sus sones. En otras localidades, como sucediera en Aviados, la fiesta simplemente consistía en la celebración religiosa aludida y en la subasta, en este caso, de algunas partes del cerdo donadas previamente por los vecinos, como morro, manos, etc.
San Antón es tremendamente celebrado en toda la geografía nacional, recuérdense las “sanantonadas” turolenses, pero, especialmente este año por caer la festividad en domingo, muchos leoneses que viven o visitan Madrid pueden comprobar la solemnidad con que el ayuntamiento capitalino celebra la fiesta y las llamadas “vueltas del Santo”. Consisten estas en tres vueltas a la iglesia con sus correspondientes bendiciones al pasar por el lugar de presidencia del santo. El templo de San Antón, que se erige en la castiza calle de Hortaleza, desde unos años atrás y debido a lo masivo del acto se ha visto obligado a ceder la ubicación a una plaza cercana. Durante el mismo los escuadrones de caballería, perros, palomas mensajeras, etc., militares y municipales, los animales de los circos y el zoo, mas un sin fin de animales caseros, etc. “dan las vueltas” con sus cuidadores y propietarios para de ese modo obtener la bendición oportuna, al igual que lo hacen los concejales matritenses con sus mascotas, advirtiendo el párroco por la megafonía, siempre irónicamente, que con el paso de los animales “sus dueños también quedan benditos”.
La capital leonesa también disfrutó de esta tradición hasta no hace muchos años. Primero, en la capilla del antiguo hospital de San Antonio Abad, sito en el solar de la actual “casa de Roldán”, anejo a la iglesia de S. Marcelo y al Ayuntamiento. Al desplazarse dicha institución hasta su ubicación actual, integrada en el complejo hospitalario y popularmente conocida como el hospital viejo, con su mudanza se desplazó también el rito popular y su tradición. Todavía, por aquellos altos de la ciudad, muchos vecinos del barrio de las ventas y aledaños recuerdan la misa del 17 de enero, la subida de animales para su bendición y el reparto del típico y ocasional ”cotino” al finalizar. Hoy el hospital, tras años de abandono, ostenta la sede universitaria de la escuela de enfermería y su capilla desde varios inviernos atrás carece de culto, permaneciendo la espléndida talla del San Antón leonés y “su gochín” - ambos factura de la escuela o el propio Gregorio Fernández -, dignamente almacenados entre los fondos del Museo Etnográfico dependiente del Instituto Leonés de Cultura.
Queridos vecinos de León y resto de pueblos de nuestra provincia, ¿sería quizá mucho pedir que las instituciones locales, provinciales o autonómicas, mediasen ante sus homólogas religiosas o ante alguna fuerza social, laica o religiosa, en aras de rescatar esta y tantas otras tradiciones, agonizantes o lamentablemente perdidas, resignadas a la desidia del recuerdo nostálgico sin más?. Creo que a casi todos nos consta el interés despertado por éstos temas en nuestros actuales regidores y en sus antecesores inmediatos, algo compartido por los miembros de sus respectivos equipos de gobierno, en especial los sres. munícipes a cargo de fiestas y cultura, e incluso entre los miembros de su oposición, que suele ser “leal” para este tipo de ocasiones, pero a pesar de todo la realidad del olvido está ahí. Sin respaldo popular nada cala y por ello también el resto de paisanos debemos tomar partido. El asociacionismo no es proceder común al leonés pero se puede aprovechar su pujanza en algunos sectores sociales, como las cofradías penitenciales, para conseguir importantes logros en el terreno de la recuperación costumbrista. La viveza actual de dichas asociaciones religiosas se podría aplicar en la ampliación del espectro de su acción devocional, algo que ya han hecho por ejemplo en el caso de la celebración de la patrona de la música con la proliferación de conciertos del género pasional solemnizando la festividad. Con esta ampliación de horizontes quizá ciertas celebraciones, ritos y actos propios de la cultura popular y tradicional católica, acontecidos durante el resto del año litúrgico y que forman parte de nuestro patrimonio de religiosidad popular local a conservar y valorar, eviten su olvido sucumbiendo al desuso.