Por Héctor-Luis Suárez Pérez. Este espacio, de modo divulgativo, pretende presentar a la comunidad web las variantes de las expresiones leonesas del patrimonio inmaterial vincualdo esta celebración tan popular en toda España. Asimismo, informa sobre los actos que sobre el asunto se abordan en la capital leonesa cada año a cargo de la Asociación Cultural y Recreativa San Francisco El Real Extramuros y la Cofradía del Stmo. Cristo de la Expiración y del Silencio, ambas de León (España-Europa).
domingo, 19 de febrero de 2012
Santos de Invierno en León: Santa Brígida. Artículos Héctor-Luis Suárez
Autor: Héctor-Luis Suárez Pérez
Prof. Facultad de Educación U.León
Conservatorio “Cristóbal Halffter”, Ponferrada.
Fotos: Diario de León. Campanario Fresno de La Vega
Publicado la semana del 4 de febrero del 2003, DIARIO DE LEON
Título: Por Santa Bríjida “tente nube al renuberu”
Un año más, la pasada y gélida noche del viernes treinta y uno al sábado uno, es decir entre San Severo y Santa Bríjida, desde la muy iluminada y de espléndida factura torre de Fresno de la Vega se perpetuó la ancestral tradición de tocar “a tente nube” para ahuyentar las tormentas del resto año. Insistentemente y sin demasiadas molestias acústicas para el vecindario, esta curiosísima y sonada costumbre, les ha acompañado en la edición presente desde cerca de las diez de la noche hasta que el sistema programado de iluminación del campanario apagó la misma.
Este evento tradicional, desconocido para muchos leoneses, persiste con buenas perspectivas de futuro en Fresno de la Vega. Tan arraigada y peculiar celebración de Fresno, antaño extendida por otros pueblos de Los Oteros o la Ribera media del Esla (como bien recuerda de su pueblo Benazolve el actual párroco de San Millán), en la actualidad y mientras no se reproduzca o localice en otro lugar, representa la única prueba real e ininterrumpida de dicha tradición.
Sobre ella, nos había dado pistas el trabajo de campo de Manuel Rubio y Javier Rúa contenido en su libro “la piedra celeste”, publicado por la Diputación. En sus páginas, ambos autores describen como otrora en la noche de la víspera de Santa. Bríjida, desde el campanario de la localidad de Izagre, los mozos merendaban con buen vino, un carnero y otras viandas. Estas últimas, eran recolectadas entre los vecinos del concejo por un grotesco pasacalle de mozos ataviados con una indumentaria propiamente carnavalesca constituida a base de harapos cencerros y pellejos, que eran conocidos popularmente como “los bríjidos”. Finalizada la ronda, mientras cenaban en el campanario al amparo de una pequeña hoguera y de los efluvios del néctar, no dejaban de tocar “a nube” durante el resto de la noche.
Esto se hacía así debido a una vieja creencia por la que a los “renuberus”, personajes de la mitología leonesa encargados de formar los rayos y centellas de las tormentas, les era atribuida la facultad de generar el total de “truenas” del año precisamente esa noche. Quizás en base a ello, los lugareños de Fresno, durante el toque y siguiendo la costumbre de sus antepasados, recogían dos piedras por cada mes del año que, a modo de bendito talismán, conservaban para ser lanzadas de espaldas sobre sus hombros con destino a la tierra que en su momento tratasen de proteger contra la fatal truena.
En ésta edición, terminado el toque, durante un animado filandón campanil al que mi compañero en la investigación, el prestigioso etnógrafo Joaquín Alonso y yo el tuvimos el lujo de asistir, los más viejos participantes recordaron algunas aspectos pretéritos de la fiesta ya en desuso y olvidados. Tras degustar el exquisito chocolate y orujos, preparados como manda la costumbre para la ocasión en la sede de la asociación cultural “Fraxino”, muchas anécdotas volvieron a las memorias, como, entre otras, la relativa al garrafón de limonada con que eran obsequiados los mozos por el Sr. Cura.
Sin duda, estamos ante una de los auténticos hitos para los aficionados al mundo de las campanas y su toque, tan prestigioso como cualquiera de los encuentros de campaneros y muestras de toque que desde épocas recientes salpican nuestra provincia en época estival en pro de este bello idiófono. Pero, en este caso, no se evoca nada. Lo más interesante radica en que el mismo se desarrolla en el marco de su propia tradición de una forma perfectamente viva, pues se presenta centrado en un lugar, en una fecha, una hora, un significado y un proceder concretos, legados por un uso continuado desde el pasado. Por tanto, con esta tradición pasamos a engrosar el conjunto de las que relacionan la fiesta, el costumbrismo y la superstición en el ámbito de la religiosidad popular, con las tormentas y campanas a lo largo del año.
La asociación cultural local “Fraxino”, consciente de ello, prepara un atractivo y especializado programa de cara a convertir la próxima celebración de Sta. Bríjida en Fresno de la Vega, probablemente, en un auténtico punto de referencia de la costumbre campanil invernal. A través de esta celebración pretenden lograr el complemento entre la costumbre festiva y el rigor investigador en el trato de la tradición, de cara a presentaciones de la misma más actualizadas, a la par que respetuosas con el pasado. ¡Salve, Brígida!.
Santos de Invierno en León: La Candelaria San Blas. Artículos Héctor-Luis Suárez
Autor: Héctor-Luis Suárez Pérez
Prof. Facultad de Educación U.León
Conservatorio “Cristóbal Halffter”, Ponferrada.
Fotos: Archivo Diario de León
Publicado 2 de febrero de 1999. Sección: Tribuna. DIARIO DE LEON
Título: Por “Las Candelas” y San Blas,
tiempo de capas y canto de ramos.
Tras San Antón, varias festividades exclusivamente religiosas brillan de nuevo cada año con el fin de enero e inicio de febrero: San Antón (día 17), San o Sto. Tirso (28), Sta. Eugenia (31), Sta. Brígida (1 Feb.),“Las Candelas” (2), San Blas (3), Sta. Águeda (5), Sta Apolonia (9). Todas son conocidas como “las fiestas de invierno” y antaño más que en la actualidad, eran celebradas en pueblos leoneses hoy casi carentes de vecinos. Debido a este motivo, algunas desaparecieron o se trasladaron al verano, salvo donde hubo cofradía o tradición arraigada que las han mantenido brillantemente. Tras ellas y la obligada parada laboral invernal, comenzaba el duro trabajo marcado por el calendario agrícola que no permitía otro tiempo de festejos hasta las cosechas. De ahí la expresión ponferradina: “mocinas a San Blas, que fiestas ya no hay más, que viene Sta. Apolonia que las arrebata todas”.
Por causa de la intervención de estas asociaciones religiosas, decimos que es tiempo de capas, pues, numerosas son las dedicadas a los Santos citados y a otros, que incluyen en su indumentaria obligatoria esta típica prenda de abrigo. La capa, antes era parda y de sayal en los ejemplos más humildes, y de rico y buen paño negro forrado, en los casos de las cofradías más poderosas. Así, en Laguna de Negrillos la cofradía de S. Antón luce capas negras, como, entre otras lo hacen las de Sta. Eugenia de Mansilla de las Mulas, o su homónima de Paradilla de La Sobarriba, conocida como de las “capas pardas”, hoy negras. Dicha prenda como tal, en los tiempos actuales sólo es mantenida en su tono pardo en la capital leonesa por la tradicionalista Cofradía del Stmo. Xto. de la Expiración y del Silencio.
Es este tiempo igualmente de canto de ramos, eso sí, algo diferentes a los de Navidad como se comprueba en los cancioneros existentes. Miguel Manzano, por falta de espacio, incluye tan solo dos dedicados a S. Antón, relativos a las localidades de Adrados y Espinosa de la Ribera, uno más de Vegacerneja dedicado a Sta. Águeda, y otros dos dedicados a la Candelaria: el famoso de Campo, junto a Ponferrada, y el de Ribera de la Polvorosa, así como algunos cantos más, propios al igual de esa celebración. Fernández Núñez por su parte, no detalla la procedencia de su diseccionado ramo, pero alude a S. Antonio (¿Abad o de Padua?). Diéguez Ayerbe y Luaña incluyen uno de Cobrana dedicado a la Inmaculada donde se cita a San Tirso, patrón del pueblo. La asoc. Etnográfica Lleunesa recogió y recuperó otro dedicado a San Blas en La Sobarriba, en concreto en Tendal, como bien refiere David Gustavo López. Etc. Pero, relativo a este tiempo, si lo desean, este año por comodidad de fechas, pueden asistir al que en Cea mas que dignamente ofrecen los quintos y que se cantará el próximo sábado 30 de enero a las 4 de la tarde.
Como desde estas páginas mis colegas se ocuparán ampliamente del oportuno comentario de los distintos ritos relacionados con la festividades de La Candelaria y Sta. Águeda, salvo la alusión realizada al ramo no voy a añadir nada a sus respectivos trabajos. Pero si lo haré sobre San Blas, abogado de la afecciones de garganta. Un Sto. todavía muy venerado en la provincia, donde numerosas son las poblaciones, una treintena, que mantienen su celebración el día tres de febrero como su “fiesta de invierno”. En la misma se suele conservar la misa, la procesión y las demás costumbres religiosas, e incluso, en algunos lugares, las profanas anejas, como son dentro de la romería el “baile vermú” y la comida campestre. Eso sí, presentándose menos concurridas que en otros tiempos, en especial si el clima es adverso y la fiesta no coincide en fin de semana.
San Blas es patrón de los monasterios cistercienses de Gradefes o Carrizo, donde es típica la elaboración por las monjas orbigueñas de las roscas de “San Blas”, para su posterior reparto tras el servicio religioso,. En Campo, localidad colindante a Ponferrada, era tan famosa esta celebración que forzaba el cierre a medio día del comercio de la última ciudad. Con ello se permitía a los ponferradinos la asistencia en Campo a la comida campestre de la romería, tras haber sido advertidos por la coplilla: “si vas a San Blas / tráeme un San blasín / que no sea muy grande / ni muy pequeñín”. Los más viejos del lugar recuerdan esa etapa de esplendor de la fiesta, la cual empezaba cuando “el tamboritero” de Molina les despertaba con su “alboreada” a la flauta y el tamborín, terminando con la importante romería, “en tiempos con pulperas y todo”.
En La Bañeza, la cofradía de su nombre, al termino de los actos religiosos de la festividad, realizaba a los sones de los dulzaineros un pasacalles-ronda de bares y cantinas, en el que además, se bailaban “las sanblasinas” ante la casa del Hno. Mayordomo. Era cofradía rica y se permitía gran “gasto” musical frente a la de San Antón, mas modesta, que se conformaba con “los rulas” o “Salvadorillo”, el tamboritero. Todavía se mantiene la costumbre. Por su parte, en Sabero, también se cantan “los gozos de San Blas”, composición estrófica alusiva al Sto. interpretada tras terminar la procesión. Acto que se efectúa con la imagen del Sto. cubierto de “cuelgas” de roscas y tras bendecir los caramelos y demás productos ofrecidos, justo antes del reparto de las típicas roscas de su nombre.
La capital leonesa, es otro de los lugares donde también se practicó y practica la devoción a San Blas. En su caso, asociada al jacobeo templo extramuros de Sta. Ana, antigua capilla del Hospital de la Orden del Sto. Sepulcro, donde, al término de la misa dedicada al Sto. se entregaban los tradicionales collares de cera, protectores de catarros y demás enfermedades de la garganta, que eran previamente “pasados por el Sto.”, como manda la cristiana costumbre.
En otro área de la provincia, en concreto en Villamandos, se hace “danza” de paloteo procesional y luego baile popular, antiguamente de pandereta y en la actualidad debido a una orquesta. Muy cerca, en la misma comarca y ribera baja del Esla, en San Millán de los Caballeros, además de los actos religiosos, es típica como lo fue en otros muchos pueblos de la zona la “carrera del gallo”. En ella a lomos de burros y caballos los jinetes del lugar realizaban y realizan pasadas al galope para decapitar varias gallináceas colgadas boca abajo a cierta altura. Este tipo de carreras, que a muchos sirvieron de alivio gastronómico en épocas de penuria, hoy generan lógicamente polémica en todos los numerosos puntos de España donde se celebran. La solución a la misma quizá no pase por el intento de prohibir la fiesta a toda consta por su salvajismo, ni por obligar gubernativamente a poner los animales muertos para tal fin. En mi opinión, en la actualidad se pueden elaborar en modernos materiales, como el caucho o látex, objetos de diseño similar al gallo. Por ejemplo, algo parecido a un bolo
colocado bocabajo, de tal modo que su tipología además no incida en el recuerdo de la imagen del animal, el cual, por su parte, puede seguir constituyendo el premio final de quien arranque la cabeza del bolo de goma. Con mi propuesta considero que se conserva la esencia de la carrera, tradición que se debe mantener pese a quien pese, y con esta transformación y adaptación a los nuevos tiempos se elimina la crueldad del acto, dignificando la figura del animal conforme a la legislación vigente y creo que a juicio de todos.
San Antón en León: Artícuos Héctor-Luis Suárez
Autor: Héctor-Luis Suárez Pérez
Facultad de Educación U.León
Conservatorio “Crist óbal Halffter”, Ponferrada.
Fotos: Archivo Bierzo 7: fotos de S. Antón en Calamocos y Cacabelos.
Publicado la semana del 17 de enero del 2004 BIERZO 7
Título: De San Antonio “laconero” por El Bierzo.
Se aproxima el próximo día diecisiete de enero la festividad de San Antón, que es como popularmente se conoce a San Antonio Abad, ancestral patrono de los animales.
El barbado San Antón, en los altares ha sido presentado iconográficamente con su indumentaria propia de abad monacal, es decir, cubierto con dalmática en color pardo con una enorme Tau al pecho. Se acompaña de su báculo, la llama, símbolo de la enfermedad de la que es abogado y de la esquila mendicante, instrumento que servía de aviso sonoro para evitar contagios. Casi siempre se representa con su “gocho” a los pies, portando en ese caso la esquila el cerdo. El origen de su devoción es medieval, procede Italia y fue introducida en la península ibérica por los monjes hospitalarios. Con el devenir de la historia alternará su patronazgo relativo al mundo animal con otro gran santo: S. Fco. de Asís, patrón de los veterinarios.
El tiempo que le tocó vivir al bueno de Antonio fue propicio para la propagación de una contagiosa enfermedad conocida como la “flama”. Esta peligrosa peste era transmitida por los cerdos, animales entonces de tránsito libre por las calles de muchos lugares. Por ello, simbólicamente aparece el animal a los pies del Santo, dado que también fue un cerdo quien directamente se relacionó con su trayectoria milagrosa. Su presencia, de algún modo ha contribuido a convertirlo en abogado contra esta enfermedad. A partir de entonces, las casas y los hospitales de la orden hospitalaria sufragaban sus gastos anuales con la venta en dicha festividad de un cerdo. Animal que durante el año, campaba libremente por las calles y era engordado por la caridad del vecindario. Esta costumbre todavía se conserva en lugares muy puntuales de nuestro pais y nuestra provincia.
La figura de San Antón, tradicionalmente ha sido un peso pesado en el calendario religioso. En especial, dentro de los cultos cristianos vinculados al ámbito agrario y rural en general. Pero, en el Bierzo, quizá la acepción popular por la que dicho santo es más claramente identificado entre nuestros paisanos y marcadamente entre los de origen rural, es la de San Antonio “laconero” o “laconeiro”.
Quizá para otros bercianos de distinto origen, esta denominación tal vez simplemente les sonará sólo con la ayuda del campo de los refranes. Así por ejemplo, rezan los sabios y pedagógicos adagios que: “Por San Antón, la pita buena pon y por La Candelaria, la buena y la mala”, dando con ello durante siglos veladas pautas para el paisanaje sobre la normalidad de la productividad de las gallinas caseras por estas invernales fechas; o este otro: “San Antonio laconero: echa tocino al puchero”, en claro ánimo y recomendación de festejar la fiesta a todos los niveles rompiendo la lógica austeridad post-navideña; o : “Si sale con barba San Antón, y sino la Purísima Concepción”, etc.
La abundancia de dichos y refranes es un claro reflejo de la popularidad pretérita del Santo, de su festejo religioso y de todo lo que socialmente durante siglos les ha rodeado; circunstancias naturales en toda economía agraria por lo general de subsistencia, como la berciana. En aquella sociedad, poco letrada y desde el plano simbólico y de creencias tan a caballo entre lo religioso y la superchería, el culto y festejo de ciertas divinidades se convertía en una obligada efeméride a todos los niveles. Esto ocurría en el ámbito agrario con el culto a San Antón, especie de santo talismán o protector de los animales, que eran elementos fundamentales en la economía familiar tanto a nivel de trabajo como alimenticio.
Con respecto a su culto, según lo que se verá en este artículo y a juzgar por su peculiar liturgia, se podría aventurar que desde sus orígenes tampoco debió separarse de los habituales criterios de cristianización de costumbres o cultos de índole naturalista y de sus respectivos rituales.
BENDICIÓN DE ANIMALES
En la comarca berciana, rara es la persona mayor que no recuerde como en su pueblo o en alguna localidad próxima se celebraba San Antonio laconero. En especial, en lugares donde su imagen se conserva y venera en la iglesia o ermita local o si se trata además del patrón del pueblo. Principalmente entre los niños, su popularidad radicaba en la curiosa vinculación de ciertos actos religiosos con el mundo animal. En ese día, durante la misa en honor del santo y tras la procesión, se procedía y procede a bendecir los animales caseros y bestias de carga en el atrio de la iglesia. Esta bendición, en ocasiones se realizaba dentro del templo, si la climatología lo obligaba, tolerándose la simpática y paradójica presencia animal por razones obvias de protagonismo. Tan peculiar estampa, resulta inolvidable y entrañable para quienes la hemos contemplado en alguna ocasión.
Todavía quedan localidades bercianas, luego mencionadas y del resto de la provincia, que mantienen muy viva esta tradición. Por ejemplo Astorga y su comarca, La Bañeza y varias localidades de la ribera del Órbigo, o en la del Esla como Algadefe o Villademor de la Vega; en El Páramo en Laguna de Negrillos; en la propia capital leonesa, en los llanos del Payuelo en las Grañeras, o en la Montaña en lugares como Aviados, como se puede seguir gracias a la prensa de esas fechas.
SORTEO DEL “COCHO” Y DE LAS MANOS Y JETA.
Entre los ejemplos relativos al Bierzo claramente destacan los ejemplos de Cacabelos y de Calamocos por su popularidad local y grado de participación del vecindario. En ambos casos, sacerdotes y vecinos se han comprometido a preservar la tradición del olvido y a convertirla en una tradición viva que se adapta a la realidad actual. Para ello, en ambos lugares los protagonistas habituales, -animales de explotación caseros hoy en claro receso-, paulatinamente van siendo sustituidos por modernas mascotas de compañía de todo tipo que son presentadas con el mismo entusiasmo de antaño por adultos y niños y ¡aquí no ha pasado nada¡.
En Calamocos, además de la mencionada de la bendición animal, se mantienen dos de las tradiciones más singulares y generalizadas a todo el territorio ibérico y provincial relativas al culto al santo. En primer lugar, durante el desarrollo de un sencillo y entrañable acto, se conserva la ancestral rifa del cerdo de San Antón en el atrio parroquial, una vez finalizada la procesión. En el atrio de la iglesia de Calamocos, el cerdito, pequeño pero no lechón, rebulle en un escaño con el respaldo vuelto cara a la pared, a modo de improvisado cubil, mientras cercado y sorprendido, degusta los caramelos que le dan niños y curiosos que lo visitan momentos antes de adquirir la rifa.
La numeración de la rifa, una vez otorgado el “cucho”, también permite acceder a la subasta o sorteo de los productos curados del cerdo: careta o jeta, orejas y manos de cerdo, que perpetúan lo ancestral en la celebración de Calamocos continuando la tradición. Estos productos, antaño por costumbre y de peor o mejor gana, eran ofrecidos al sr. cura del lugar por los vecinos o por los devotos ofrecidos para tal menester. Hoy en día esta tradición ha caído en desuso en muchos lugares del Bierzo donde se mantuvo hasta no hace mucho. Así, numerosas localidades que jalonan el valle bajo del Sil, como Requejo o Valiña, compartieron la costumbre con otras del alto curso y del resto de la comarca berciana, por ejemplo algunas del contiguo valle al del alto Sil en Matalavilla.
En la actualidad lamentablemente en el Bierzo, salvo en los lugares citados y algún otro de celebración más modesta, además de la bendición, procesión y la cría y sorteo del cerdo y subasta de sus productos para el puchero, el reparto de panecillos o “cotinos”, etc., se han perdido los cánticos y ramos propios de la fiesta que, aquí como en otros lugares de la provincia, existieron y que eran entonados por los vecinos, los cofrades y los devotos del Santo. También se han perdido los recitados de sucedidos a modo de copla satírica y sin duda, alguna que otra feria o romería bien dotada de lacones con cachelos, botillos en su punto y pulpo.
Los actos tradicionales fraguan la condición de ciudad y por ello, tal vez, en el ámbito urbano de la moderna Ponferrada, desde el punto de vista social y religioso, no sería descabellado pedir a alguna de las pujantes cofradías de semana santa, en especial a las de mayor raigambre, que incluyeran en sus actos anuales el procurar el culto al “laconero” y a sus tradiciones. Con ello, el ideario cofradiero no se resquebraja y se podría procurar que ciertas costumbres pías, olvidadas, como esta o la de San Blas de Campo, que alternan lo religioso, lo social y lo gastronómico desde siglos no se perdieran.
Reflexionen sobre ello, merece la pena aunque solo sea desde el punto de vista de intentar velar por los aspectos quizá más infantiles del asunto, es decir, los de fomentar la ilusión de los niños que lleven su mascota a bendecir continuando la tradición cristiana que profesaron sus antepasados. De todos modos siempre nos quedará Cacabelos y Calamocos.
San Antón en León: artículos Héctor-Luis Suárez
Autor: Héctor-Luis Suárez Pérez
Conservatorio “Cristóbal Halffter”, Ponferrada.
Fotos: Archivo Diario de León
Publicado 17 de Enero de 2009.
Título: ¡Que viva San Antón!
El diecisiete de enero es la fiesta de San Antonio Abad, popularmente conocido también como San Antón. Se trata de la primera fiesta importante tras la Navidad y que, de algún modo, pone fin a la misma, según la tradición, pues no en vano el adagio reza: “hasta San Antón Pascuas son”.
Nos hallamos por tanto y en primer lugar, ante un Santo refranero por excelencia, tanto en nuestra tierra como en casi todas las hispanas. Así recordemos algunos ejemplos al respecto: “Por San Antón la buena pita pon…”, o ”San Antonio laconero echa tocino al puchero”; o esta otra curiosa y carnavalesca relativa a Ciudad Rodrigo: “Por San Antón mascaritas son”.
La figura de San Antonio Abad es una de las tradicionalmente consideradas con carácter de patrón talismán o protector contra algún mal. Este conjunto de Santos se identifica como los “santos de invierno”, “Santos barbudos”, “santos con botas”, etc. y entre ellos se encuentran San Sebastián, Santo Tirso, San Blas, Santa Águeda, Santa Brígida – cuya fiesta en algunos lugares de León se denomina “Santo Tormentero”-, etc. Pues bien, en esta ancestral adjudicación popular de patronazgos, a San Antón le ha caído la función de ejercer de patrono de los animales. Por ello, su fiesta es muy celebrada por toda España y bajo fórmulas muy similares.
En su noche o en la de su víspera podemos encontrarnos numerosas hogueras y luminarias, algunas de gran fama y magnitud. Un tipo de manifestación etnográfica que en esta provincia se repite cada año entre otros lugares en Villademor de La Vega. Pero quiero referirme a otros ejemplos ibéricos como son los de las vistosas y fotogénicas hogueras del abulense pueblo de San Bartolomé de Pinares, lugar donde enormes piras son atravesadas a caballo intrépidamente por jinetes locales. O a las innumerables lumbres que en honor de Sant Antoni se efectúan por todo el levante y los antiguos territorios de la corona de Aragón. Muchas de ellas caracterizadas por la presencia de grotescos personajes emparentados con el ya presente tiempo de carnaval. Un género de personajes que, por lo general aparecen ataviados de diablos deambulando alrededor de la hoguera y que, desgajados de esta fiesta, han dado lugar a los coloristas, pirotécnicos y recientes espectáculos de calle levantinos conocidos como “dimonis”. Es el caso entre otras de la localidad turolense de La Fresneda o integrándose en una danza o una procesión como en Algaida y Pollensa, ambas en las isla de Mallorca.
No obstante, muchísimas son las hogueras mas modestas y recoletas o “de barriada” que, en honor a san Antón, se encienden por todo el territorio nacional. A sus brasas no sólo se salta, se procesiona y vitorea como en el caso de “la Encmisada” de Estercuel; o se tocan instrumentos musicales, como los cencerros y cuernos de “los trucos” del pirenaico Valle de Chistau y se danza cantando a su alrededor; sino que en ellas, numerosos vecinos preparan y degustan productos típicos del cerdo en compañía de otros dulces y típicos panes. Panecillos, aplastados, metidos en harina y escasos de sal, marcados con una cruz, que por tierras leonesas se llaman “cotinos” y por otros lares “panes de San Antón”• Estos se suelen distribuir tras la bendición de los animales.
En la capital leonesa las costumbres del reparto de cotinos y de la bendición de animales han mantenido su dinámica tradicional hasta prácticamente los años setenta del pasado siglo, primero en la plaza de San Marcelo, frente al antiguo Hospital de San Antonio Abad, entonces ubicado uniendo esa iglesia y el edificio del Ayuntamiento, en el solar donde hoy esta la calle de Legión VII. Y en los últimos tiempos en la capilla de su mas reciente y actual ubicación, en el complejo hospitalario.
Afortunadamente en la provincia sí se ha mantenido diversas costumbres alrededor de esta celebración como en varias ocasiones ya he detallado desde estas páginas. Quiero recordar a los cofrades de San Antón de La Bañeza y Astorga, en Laguna de Negrillos o Algadefe, con sus procesiones, jornada de fraternidad y colación de viandas del cerdo. Rifa del tradicional y magnífico cerdo de San Antón ante el astorgano templo de Puerta Rey o el bañezano de El Salvador, por no citar el gochín mas modesto y chiquitín del berciano Calamocos. No quiero olvidar la cita de las subastas de las tartas ofrecidas al Santo en Algadefe, Laguna de Negrillos y otros lugares del Páramo y El Esla, que sustituyen o acompañan a las de “jetas y pezuñas” tan tradicionales, antaño donadas por los vecinos para ser subastadas igualmente en ese día. Algo que ocurría en numerosos pueblos por prácticamente todo el territorio provincial.
Completan el abanico de actividades de esta fiesta las inevitables bendiciones de animales y mascotas. Acto religioso que además de en varias de las localidades citadas, afortunadamente y desde hace pocos años se ha recuperado en otras como Cacabelos, o la propia capital leonesa, en este caso por elogiable iniciativa de la Protectora de Animales local. La otra actividad típica de esta fiesta en fase de recuperación para muchos pueblos leoneses y otros de provincias limítrofes es la del recitado de “refranes”. Consisten estos en unos simpáticos versos populares que eran recitados en los atrios de las iglesias por típicos personajes, -híbrido entre versolari y monologuista-, montados a lomos de adornados borricos. Su temática satírica va contando al Santo y a los presentes los sucedidos del año en clave de humor. El último representante activo de esta saga de rapsodas en nuestra provincia es “Leonís”, del pueblo de Las Grañeras.
En aras de no dejar perder nuestras tradiciones, procuremos todos los vecinos de las comarcas leonesas asistir a este abanico de eventos expuesto. Un conjunto del que afortunadamente podemos sentirnos orgullosos. Y en concreto en la capital leonesa, acudamos a las siete de la tarde del sábado diecisiete, en la acera de Botines, a la hoguera de San Antón, al reparto de “cotinos” y reconfortémonos con un caliente y rico “fervudo”, pudiendo participar de la rifa del gocho de San Antón y a la vez divirtámonos con la sorprendente escucha de los “refranes” al Santo. Refranes en esta ocasión recitados por el cuentacuentos leonés Manuel Ferrero. En suma, unos sencillos y entrañables actos que la Asociación San Francisco El Real Extramuros de León, muy próxima a la Cofradía del Stmo. Cristo de la Expiración y el Silencio, intenta recuperar y poner en valor tradicional. Como también lo hace la Protectora de Animales de León, entidad que, el domingo dieciocho y tras la misa de doce de San Martín, llevará a efecto en colaboración con esta parroquia el bonito acto de la bendición de animales y mascotas en nuestra Plaza Mayor. Pues, paisanos: ¡Que viva San Antón!
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viernes, 3 de febrero de 2012
Tradiciones de San Antón: León Capital 2012
15/01/2012 Foto Norerto
La Asociación San Francisco El Real Extramuros festejó ayer por todo lo
alto el Día de San Antón con la tradicional rifa del gocho, degustación
de vino ‘fervudo’ y lectura de coplas satíricas a cargo del escritor y
cuentacuentos Manuel Ferrero López del Moral. Los objetivos de sus
versos fueron sobre todo la situación política y económica, a las que
dedicó unos muy certeros ‘dardos’.
Manuel Ferrero lee las jocosas coplas mientras los concejales aguantan el tirón. MAURICIO PEÑA
León 15/01/2012F. Fernández / León
Las tradiciones populares siempre han tenido denominadores comunes: ironía, tono jocoso, pan, vino y muchas risas.
Una de las tradiciones más arraigadas son los refranes a San Antón, que en la capital se han recuperado desde hace cuatro años y en otros muchos puntos de la provincia también se celebran, especialmente en Las Grañeras, donde Leonís Mencía prepara sus coplas durante todo el año. Los hubo en otras ocasiones en La Bañeza, en Acisa de las Arrimadas, en Joarilla de las Matas y tantos otros.
La fecha viene siempre cercana a la festividad de San Antonio Abad, o San Antón, que se celebra el 17 de enero, y que se adelantó a en muchas localidades de la provincia para hacerlo coincidir en fin de semana.
En la capital, siempre vienen siendo numerosas las personas que acuden, el 17, a mediodía a la misa celebrada en la iglesia de San Marcelo y a la posterior bendición de animales, dado el auge de las mascotas y los animales de compañía en general. Los asistentes también participan del tradicional reparto de panecillos y contemplan una suelta de palomas mensajeras.
Pero ayer era otra fiesta, la previa, y a las veinte horas fueron muchos los leoneses que se fueron congregando en la céntrica plaza capitalina para escuchar los refranes que en esta ocasión recitaba el monologuista Manolo Ferrero. Jocosos, como no; irónicos, siempre y, porqué no decirlo, cargados por el diablo en algunas ocasiones aunque sea de aplaudir como algunos concejales (Cayón, Reyero...) aguantaron a pie firme las coplas en las que se daba cera, con humor y hasta si se quiere con amor, a sus jefes, o jefas,de partido y a los políticos en general entre el alborozo y los aplausos de los asistentes, que estas cosas les gustan. “Dales, dales”, animaban algunos.
Y para los que no se animaban por allí andaba el bueno de Barreñada repartiendo “manduca y vino”, que nunca falta él en estas cosas y sabe confraternizar como pocos.
Y el bueno de San Antón escucha y recoge todo lo que le piden. La verdad es que no debe de hacer mucho caso pues hay súplicas pendientes de años anteriores.
- Antonio, más vino.
- Va, compañero.
El frío no fue impedimento para que 200 animales, sobre todo perros y gatos, salieran a la calle.
MAURICIO PEÑA
León 16/01/2012 Alicia Torres / León
No suele hacer buen tiempo por San Antón pero no suele ser excusa para que los leoneses salgan a la calle a presumir de sus ‘mascotas’ para que sean bendecidas, tal y como manda la tradición.
Por primera vez desde que empezó la crisis, una de las excusas que más se ha utilizado en los últimos años para abandonar a los animales incluso con microchip, el número de adopciones de animales igualó (casi) al de los abandonos. Así lo confirma la presidenta de la Asociación Protectora de Animales, Lara Ordás, quien detalla de memoria y demostrando que cada animal es importante, que durante el año pasado se recogieron más de 200 perros abandonados, mientras que las adopciones fueron 170 en el caso de los canes y 22 gatos.
Estas cifras contrastan con la de los últimos años, puesto que por la tan traída crisis aumentaban los abandonos y se reducía su adopción. En la actualidad, en la Asociación Protectora encuentran cobijo 220 perros y 30 gatos; los cachorros son los primeros que suelen encontrar un nuevo hogar pero los de edad avanzada, los semi razas o los enfermos tienenmás problemas.
Y con estos buenos datos, San Antón bendijo ayer a más de 200 mascotas. La Asociación Protectora, en colaboración con la Asociación San Francisco el Real Extramuros y la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio, han recuperado la tradición y se vuelve a celebrar por tercer año consecutivo (y después de 90 años) la bendición de los animales y el reparto de panecillos en el pórtico lateral de la iglesia de San Marcelo.
Carmen Tapia | León 16/01/2012
TRADICIONES
“Glorioso San Antón, te vengo a contar todo lo que nos ha pasado”
Los leoneses volvieron a celebrar la recuperada tradición de los refranes a San Antón... con pan y orujo
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Las tradiciones populares siempre han tenido denominadores comunes: ironía, tono jocoso, pan, vino y muchas risas.
Una de las tradiciones más arraigadas son los refranes a San Antón, que en la capital se han recuperado desde hace cuatro años y en otros muchos puntos de la provincia también se celebran, especialmente en Las Grañeras, donde Leonís Mencía prepara sus coplas durante todo el año. Los hubo en otras ocasiones en La Bañeza, en Acisa de las Arrimadas, en Joarilla de las Matas y tantos otros.
La fecha viene siempre cercana a la festividad de San Antonio Abad, o San Antón, que se celebra el 17 de enero, y que se adelantó a en muchas localidades de la provincia para hacerlo coincidir en fin de semana.
En la capital, siempre vienen siendo numerosas las personas que acuden, el 17, a mediodía a la misa celebrada en la iglesia de San Marcelo y a la posterior bendición de animales, dado el auge de las mascotas y los animales de compañía en general. Los asistentes también participan del tradicional reparto de panecillos y contemplan una suelta de palomas mensajeras.
Pero ayer era otra fiesta, la previa, y a las veinte horas fueron muchos los leoneses que se fueron congregando en la céntrica plaza capitalina para escuchar los refranes que en esta ocasión recitaba el monologuista Manolo Ferrero. Jocosos, como no; irónicos, siempre y, porqué no decirlo, cargados por el diablo en algunas ocasiones aunque sea de aplaudir como algunos concejales (Cayón, Reyero...) aguantaron a pie firme las coplas en las que se daba cera, con humor y hasta si se quiere con amor, a sus jefes, o jefas,de partido y a los políticos en general entre el alborozo y los aplausos de los asistentes, que estas cosas les gustan. “Dales, dales”, animaban algunos.
Y para los que no se animaban por allí andaba el bueno de Barreñada repartiendo “manduca y vino”, que nunca falta él en estas cosas y sabe confraternizar como pocos.
Y el bueno de San Antón escucha y recoge todo lo que le piden. La verdad es que no debe de hacer mucho caso pues hay súplicas pendientes de años anteriores.
- Antonio, más vino.
- Va, compañero.
SOCIEDAD / La asociación protectora recogió más de 200 perros el año pasado
Las adopciones de animales igualan por primera vez a los abandonos
200 mascotas fueron bendecidas ayer por San Antón en el centro de la ciudad
MAURICIO PEÑA
No suele hacer buen tiempo por San Antón pero no suele ser excusa para que los leoneses salgan a la calle a presumir de sus ‘mascotas’ para que sean bendecidas, tal y como manda la tradición.
Por primera vez desde que empezó la crisis, una de las excusas que más se ha utilizado en los últimos años para abandonar a los animales incluso con microchip, el número de adopciones de animales igualó (casi) al de los abandonos. Así lo confirma la presidenta de la Asociación Protectora de Animales, Lara Ordás, quien detalla de memoria y demostrando que cada animal es importante, que durante el año pasado se recogieron más de 200 perros abandonados, mientras que las adopciones fueron 170 en el caso de los canes y 22 gatos.
Estas cifras contrastan con la de los últimos años, puesto que por la tan traída crisis aumentaban los abandonos y se reducía su adopción. En la actualidad, en la Asociación Protectora encuentran cobijo 220 perros y 30 gatos; los cachorros son los primeros que suelen encontrar un nuevo hogar pero los de edad avanzada, los semi razas o los enfermos tienenmás problemas.
Y con estos buenos datos, San Antón bendijo ayer a más de 200 mascotas. La Asociación Protectora, en colaboración con la Asociación San Francisco el Real Extramuros y la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio, han recuperado la tradición y se vuelve a celebrar por tercer año consecutivo (y después de 90 años) la bendición de los animales y el reparto de panecillos en el pórtico lateral de la iglesia de San Marcelo.
Carmen Tapia | León 16/01/2012
Hasta la cotorra es bendita
Los perros fueron mayoría, pero a la bendición en la. capital no faltaron gatos y conejos pese al frío
Los galgos Pepe y Kyra esperan pacientes
Blas estaba desconcertado. En su jaula apenas emitía sonidos, esos con los que se entiende a la perfección con su dueña Sofía, que tras doce años de convivencia con esta cotorra verde, no les hacen falta palabras para dialogar. «Emite sonidos perfectamente comprensibles», asegura. Fue un regalo de cumpleaños y se ha convertido en un compeñero inseparable.Blas fue uno de los más de cien animales que ayer acudieron, un año más, para recibir la bendición del párroco de San Marcelo por San Antón, una tradición que no frenó ni el frío ni la niebla con el que ayer ameneció León, aunque menos numerosa que otros años.
La Protectora de Animales de León preparó el reparto de unos 300 panecillos, «los que sobren los llevaremos a la protectora», asegura la presidenta, Laura Ordás. En sus dependencias hay 220 perros y 30 gatos abandonados, más o menos los mismos que el año pasado, pero con un dato positivo, «este año se han adoptado 180 perros y una veintena de gatos», una política que promocionan para evitar abandonos, que aumentan con la crisis.
La generosidad condujo a Bibiana a la protectora para convertirse en la propietaria de Romeo, un perro de la raza Shit-zu, ciego tras las palizas de sus anteriores dueños. «Lo dejaron abandonado en la puerta de la protectora», dice su actual dueña desde septiembre —ya ha pasado por cinco dueños— «Al principio se daba muchos golpes en la casa, pero ahora ya ha aprendido las distancias y se maneja muy bien».
Pepe y Kyra son dos perros galgos maltratados y abandonados. Sus dueños, Susana y Marcos y Olga y Bruno los adoptaron en las asociaciones Galgolecu, del País Vasco y Galgos sin Fronteras. Ahora viven felices tumbados 18 horas en el sofá. «Si tienes un Galgo pierdes un sofá», dicen sus dueños. Sólo se oyen ladridos, pero los animales resisten pacíficamente.
Empieza la acto tras la misa. El párraco de San Marcelo empieza la bendición: «Que Dios bendiga a estos seres necesarios para nuestra subsistencia», dice el párroco. Tras la bendición, los propietarios recogen los panecillos.
Es un acto entrañable que se repite todos los años en San Marcelo. Todos esperan pacientemente en la cola para recibir la bendición
J. Coca 15/01/2012
San
Marcelo se ha convertido en un hervidero de mascotas cuyos dueños no se
han querido perder la oportunidad de ir a bendecir a su mascota con el
agua bendita en nombre de San Antón, en un acto que poco a poco comienza
a convertirse ya en tradición en León. Así, tras la tradicional misa
y antes de las típicas tres vueltas al santo, perros de todas las razas
y nombres se han puesto a la fila junto a sus orgullosos dueños para
participar en este acto que organizan entre la Asociación Protectora de
Animales y la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del
Silencio.
Una manera perfecta para poner punto y final a la celebración de San Antón, que comenzó con la tradicional hoguera donde se recitaron los graciosos refranes al santo, se subastó el ‘gochín de San Antón’ y se repartió el pan sin sal llamado cotino y el vino caliente con miel y orégano conocido como fervudo.
La tradición
En el siglo III, San Antonio Abad vagaba por el desierto egipcio. Allí creó una comunidad de hombres solitarios que paseaban su soledad en retiro por la inmensidad de los mares arenosos. Ese grupo que fue conformándose entorno a la fe cristiana y su relación con la naturaleza hizo que su ‘capataz’, San Antón, fuera acogido por la “pascua cristiana” como patrón de los animales.
Desde entonces, la tradición lleva a que los leoneses, en esta festividad, saquen a sus mascotas a las calles. Con el paso de tiempo, el tipo y número de candidatos a ser bendecidos ha variado sustancialmente, acorde con unos tiempos en los que el animal ha variado su papel dentro de los roles ‘familiares’. Se los bendice porque son creación de Dios, al igual que el hombre, porque sirven de alimento y porque dan compañía. El animal conforma una parte sustancial en la creación.

El párroco bendice las dos mascotas de un joven. (Foto: J. Coca)

Se formaron colas para los dueños llevaran sus perros a ser bendecidos. (Foto: J. Coca)
Una manera perfecta para poner punto y final a la celebración de San Antón, que comenzó con la tradicional hoguera donde se recitaron los graciosos refranes al santo, se subastó el ‘gochín de San Antón’ y se repartió el pan sin sal llamado cotino y el vino caliente con miel y orégano conocido como fervudo.
La tradición
En el siglo III, San Antonio Abad vagaba por el desierto egipcio. Allí creó una comunidad de hombres solitarios que paseaban su soledad en retiro por la inmensidad de los mares arenosos. Ese grupo que fue conformándose entorno a la fe cristiana y su relación con la naturaleza hizo que su ‘capataz’, San Antón, fuera acogido por la “pascua cristiana” como patrón de los animales.
Desde entonces, la tradición lleva a que los leoneses, en esta festividad, saquen a sus mascotas a las calles. Con el paso de tiempo, el tipo y número de candidatos a ser bendecidos ha variado sustancialmente, acorde con unos tiempos en los que el animal ha variado su papel dentro de los roles ‘familiares’. Se los bendice porque son creación de Dios, al igual que el hombre, porque sirven de alimento y porque dan compañía. El animal conforma una parte sustancial en la creación.
El párroco bendice las dos mascotas de un joven. (Foto: J. Coca)
Se formaron colas para los dueños llevaran sus perros a ser bendecidos. (Foto: J. Coca)
jueves, 12 de enero de 2012
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